Alumnos del Centro Educa se clasifican en las olimpiadas de robótica

El Centro de Enseñanza Educa, hace 5 años que apostamos por un cambio de principios metodológicos: introducimos el aprendizaje colaborativo y observamos que la Robótica Educativa , era una maravillosa herramienta para conseguir dichos objetivos. Desde entonces, hemos crecido en proyectos con STEMXION, y ahora estamos apostando por el proyecto de mujeres en las ciencias: Ingeniera.soy

Nos gustaría que no fuese el primer año que viene un equipo femenino, deberían venir más chicas a realizar actividades de robótica o ciencias. El año pasado nuestros alumnos también ganaron la WRO, en Málaga. Pero estamos muy orgullosos de los logros de todos nuestros participantes. El equipo de ‘Los Suricatos’, integrado por Pepe Rivera de 15 años y Nicolás Liñán de 14, se clasificó para la final nacional que se celebrará en octubre en Gerona junto al ‘Las Lovelace’, formado por Sara Blanco, de 13 años, Gema Piedra y Asia Amjahdi, de 16 años, respectivamente.

El desafío consistió en conseguir que los robots movieran piezas de Lego o que fuesen capaces de distinguir los colores de las mismas, todo ello mediante una prueba tematizada.

Nuestros alumnos y alumnas trabajan su creatividad con la resolución de problemas científicos -tecnológicos. Y sus aprendizajes son más significativos. Siempre partiendo de sus necesidades e intereses.

Damos las gracias a sus profesores, Inmaculada Sánchez y Antonio Vela, por incentivarlos, por enseñarles que lo importante es participar y crear un clima familiar. Felicitamos desde el Centro de Enseñanza Educa a los organizadores, Stemxion (tecnología educativa), del evento WRO en el GREEN RAY , Parque Tecnológico de Málaga.

Seguiremos apostando por un cambio de paradigma en la educación, basado en la inteligencia emocional, en la Neuroeducación.

” La motivación es el pegamento del aprendizaje”.

María José Jiménez villa
Directora del Centro de Enseñanza Educa
Ciudad de Marbella
Calle Doha número 6 local 3B
Arcos de San Enrique

Lengua, la asignatura de las asignaturas

Esta entrada es un resumen de la entrevista realizada por Francisco Cervera  (Paco) a Manuel Mellado en el programa  de radio Qué está pasando en nuestras aulas.

PACO: ¿Qué tema vamos a presentar hoy, Manuel?

MANUEL: saludos de nuevo a nuestros y nuestras oyentes. Hoy voy a reflexionar sobre la que considero la asignatura de las asignaturas, ya que todas las materias que se estudian en la escuela se comunican, se aprenden y se estructuran en nuestra mente por medio del lenguaje.

El proceso de aprender y enseñar la lengua es la base del aprendizaje de las demás áreas del conocimiento por eso hay que tratarlo en las escuelas e institutos con una dedicación especial.

PACO: Manolo, ¿tú crees que se está trabajando bien la enseñanza de la lengua en nuestros centros educativos?

MANUEL: podemos decir que una prueba contundente de que no se hace mal es que hoy día el 100% de las personas hablan, leen y escriben. No obstante, también pienso que podríamos mejorar nuestras didácticas para mejorar la capacidad de comprensión, de comunicación y la capacidad de crítica de nuestros chicos y chicas.

La didáctica tradicional que hemos utilizado en escuelas e institutos, ahora se reconoce de forma generalizada a nivel de expertos nacionales e internacionales que estaba desenfocada. Se intentaba que aprendiéramos la gramática muy exhaustivamente y, como resultado de ese aprendizaje, hablaríamos, leeríamos, comprenderíamos y escribiríamos mejor.

Hoy se piensa que el proceso debe cambiarse dando mayor tiempo e intensidad a los aspectos comunicativos del lenguaje, es decir, a hablar, escuchar, conversar, leer y escribir.

PACO: ¿Cómo se puede hacer lo que propones?

MANUEL: el enfoque es el siguiente, la asignatura de lengua debe seguir trabajando los aspectos gramaticales y literarios que le corresponden; pero, además, todos debemos convertirnos en profesores/as de lengua. Concretamos el proceso en la elaboración de lo que llamamos Proyecto Lingüístico de Centro. Un documento en el que se programan y coordinan todas las actividades y tareas realizadas sobre lengua en todo el currículo escolar: podemos elaborar un libro de estilo para determinar cómo queremos que se presenten los cuadernos y los trabajos, coordinar como se va a trabajar la ortografía, la lectura, etc. y lo haremos coordinando la lengua materna con las lenguas extranjeras para no tener que explicar lo que es un adjetivo en tres idiomas.

Por otro lado la lengua es un poderoso instrumento para mejorar la convivencia, si trabajamos la escucha activa y la resolución dialogada de los conflictos con lo que se relaciona el PLC con un código de cortesía que regule la convivencia en el centro .

PACO: veo que es una propuesta compleja. ¿Se acomete todo el trabajo de golpe? ¿Se empieza por partes? ¿Cómo se hace?

MANUEL: tienes razón porque en un colegio o instituto somos muchos profesores y profesoras con muchas asignaturas y es complejo implementar un cambio como el que supone un PLC. Hemos comprobado que es muy conveniente empezar por ir incorporando temas uno a uno. Apostamos porque se empiece a trabajar con la destreza de expresión y comprensión oral.Lo hacemos por varias razones. La primera y quizá más determinante es que en la realidad el lenguaje oral lo utilizamos el 80% del tiempo que utilizamos la lengua, mientras que la escritura sólo la utilizamos menos del 20% y paradójicamente, en la escuela estos tiempos son al revés: el alumnado está callado y escribiendo un 80% del tiempo de clase y sólo habla un pequeño porcentaje de tiempo.

También está comprobado que, mejorando el lenguaje oral, estructuramos nuestra mente de tal forma que nos ayuda después en el momento de realizar trabajos escritos.

Hay que trabajar la expresión oral formal sistemáticamente, desde infantil hasta la universidad. Ahora este tema se está valorando así y en muchas universidades se está realizando formación específica para la oratoria; porque se ha visto que muchos/as de nuestros doctorandos e investigadores perdían proyectos a nivel internacional por no saber defender oralmente sus propuestas ante los comités de selección.

El procedimiento que proponemos es sencillo: determinar cuántas intervenciones orales formales debe realizar cada alumno o alumna durante el curso, determinar las diferentes tipologías discursivas que queremos practicar, explicar las normas y distribuir entre todas las asignaturas el número de intervenciones que van a trabajar con cada alumno/a. Cada materia podrá incorporar su vocabulario específico y coordinar con el tutor/a del alumno o alumna una forma de evaluarlo para que, uniendo todas las valoraciones, tener una visión global de los progresos realizados.

Para evaluar, y en esto se puede contar con la ayuda de las familias, podemos realizar grabaciones en vídeo cortas en las que se puede valorar tanto la expresión oral como la no verbal y la corrección y adecuación del discurso. Si ofrecemos una rúbrica o relación de acciones que deben tenerse en cuenta en el momento de hablar en público, los propios alumnos y alumnas pueden autoevaluarse. Hemos comprobado que, después de evaluar su actuación en una grabación, los progresos del alumnado han sido espectaculares. En estos momentos estamos desarrollando en nuestra zona concursos de debates académicos que están subiendo los niveles de expresión oral muy positivamente.

Mejorar las didácticas de la lengua, trabajar la expresión oral de forma sistemática son dos necesidades para mejorar el rendimiento educativo de nuestras niñas y niños. Mejorar nuestras relaciones de amistad practicando una escucha activa es una necesidad social que ayuda a resolver los conflictos de forma pacífica.

PACO: Estoy viendo que tenemos que apuntarnos a mejorar nuestra capacidad de expresión oral.

MANUEL: efectivamente, Paco. Nunca debemos dejar de aprender.

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La evaluación del conocimiento: un reto para la integración social

Esta entrada es un resumen de la entrevista realizada por Francisco CerveraManuel Mellado en el programa  de radio Qué está pasando en nuestras aulas.

Manuel: Hola Paco, un saludo a nuestros y nuestras oyentes. Hoy voy a tratar uno de los temas que más problemas de conciencia y preocupaciones me ha provocado en toda mi trayectoria profesional: la evaluación del alumnado.

Tradicionalmente la evaluación, por medio de la calificación, y la titulación ha sido y sigue siendo un potente mecanismo de selección y segregación social. Aprobados y suspensos, titulados y no titulados que han  ido apareados a ocupar o no ocupar determinados puestos profesionales o representativos a nivel económico o político. La escuela ha sido y es en este sentido una máquina de discriminación y de selección de las personas que propicia y resuelve este problema que contradice el principio de que todos los seres humanos somos iguales y se nos debe juzgar por nuestros méritos reales y no por medio de titulaciones a las que no se ha podido optar en igualdad de condiciones.

Nuestro sistema educativo democrático, por medio de su concepción comprensiva (obligatoriedad para todos y todas de los mismos años y currículo) y las medidas compensatorias  para favorecer la equidad intenta paliar esta situación de partida desigual pero evidentemente no puede conseguirlo. Es un tema social y político conseguir que el acceso y las condiciones de permanencia en el sistema educativo sean mínimamente equivalentes para todo el alumnado.

Paco: Entonces, ¿tú crees que no se debe evaluar al alumnado?

Manuel: Por otro lado, la sociedad necesita saber quiénes se esfuerzan, quiénes adquieren  conocimientos y además tiene que valorar los esfuerzos de todos y todas los y las que lo hacen por lo que la evaluación es necesaria en este sentido.

Tradicionalmente la evaluación se ha basado mayoritariamente en un solo instrumento,“el examen” que de forma experimentada desde todos los puntos de vista del ámbito científico  se ha demostrado que no mide lo que pretende: ni los contenidos asimilados, ni las destrezas o competencias adquiridas. Sólo mide de forma clara los contenidos retenidos sobre la materia estudiada en el momento de la realización del examen. Es un índice muy pobre para tomar decisiones sobre la capacidad de una persona para realizar un trabajo complejo en el que intervienen conocimientos, destrezas, competencias, emociones, etc.

En estos momentos, excepto en la administración pública en la que permanecen activas las famosas “oposiciones” pocas profesiones se contentan con un examen para seleccionar su personal y recurren a otros elementos como: currículo, entrevistas, pruebas prácticas, periodos de prácticas, etc.

Paco: ¿Qué instrumentos propones para evaluar de forma más adecuada?

En la escuela e institutos la propia ley nos exige que modernicemos nuestro sistema de evaluar y vayamos abriéndonos a otras  herramientas de evaluación además del examen para tener un conocimiento más profundo de los aprendizajes de nuestro alumnado.

Una de estas herramientas es el Portafolio. Si nosotros queremos valorar ahora a un arquitecto, un ingeniero, un pintor, un abogado… no buscamos sus notas en la carrera, miramos su obra como profesionales. En la escuela podemos ir recogiendo muestras reales de trabajos realizados por nuestro alumnado en los que se refleje claramente que han conseguido los objetivos que se les había planteado en esa materia.

Cuando se trata de valorar procesos, por ejemplo,si un alumno habla bien en público; podemos elaborar una rúbrica o cuestionario para valorarlo en la que señalemos los diferentes elementos que ha tenido que demostrar en su exposición:  si  ha estructurado el discurso coherentemente,  la corrección en la dicción, el lenguaje no verbal empleado, si ha realizado una buena presentación y  una despedida adecuada… Este tipo de instrumentos tiene una ventaja fundamental cuando el propio alumnado se evalúa con la rúbrica.  El proceso se llama metacognición y les permiten saber dónde se han equivocado y qué esfuerzos tienen que realizar para mejorar. Es la competencia de aprender a aprender. Aprendemos más cuando sabemos lo que sabemos y lo que nos falta por aprender.

Elaboración de proyectos, escalas de valoración, la observación directa del trabajo por el docente, simulaciones de casos  y  los mismos exámenes realizados de diferentes formas más abiertas pueden combinarse para que nuestra valoración del alumnado sea más objetiva y justa y a la vez cumpla el objetivo marcado por nuestra normativa que dice que la evaluación debe ser formativa. También nos obliga a valorar los contenidos de las asignaturas por un lado y por otro si han conseguido desarrollar los niveles competenciales que se han marcado para su curso y edad. Medir las competencias es más complejo y evidentemente no se puede hacer con exámenes. Solo se puede valorar cuando se ejecuta en la práctica.

Paco: La situación está complicada para el profesorado en estos momentos.

 Efectivamente,  en estos momentos vivimos un tiempo de tránsito en el que se mezclan y confunden diferentes conceptos: evaluación que puede entenderse con lo que hemos explicado. Pero luego hay que calificar que quiere decir que la evaluación que hemos hecho del trabajo del alumnado hay que cuantificarla con una nota numérica, este tema se complica porque durante un curso se trabajan muchos temas y hacer medias no siempre es lo más justo y acertado. Y por último al profesorado nos queda la obligación de decidir si el alumno promociona de curso o no y si titula o no si está al final de la etapa con lo que volvemos al principio de la intervención se nos exige seleccionar o segregar al alumnado. De esa forma partimos de la inseguridad de conocer si hemos evaluado bien o no y desde la conciencia de que nuestra decisión va a determinar en parte el futuro de las personas.

El colectivo de docentes debe realizar un gran esfuerzo para conseguir articular procedimientos para evaluar, calificar, promocionar y titular que conjuguen de la forma más justa  y equitativa posible los méritos individuales, paliando en lo posible los efectos segregadores que podemos provocar con nuestros juicios.

Tenemos que ampliar nuestras ideas de evaluación incluyendo nuevas herramientas y procedimientos para medir los conocimientos adquiridos y las destrezas desarrolladas. No podemos conformarnos con saber las notas de los exámenes para valorar a nuestros chicos y chicas.

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