Los contenidos transversales en Educación Primaria

Contenidos transversales en Educación Primaria

Las últimas décadas del pasado siglo fueron cruciales para el desarrollo de los contenidos transversales en la Escuela. Sin adentrarnos profundamente en historia: era necesaria una reforma del currículum educativo para dar respuesta a una sociedad de otro tiempo: una sociedad de consumo, de medios de comunicación y sobre todo de cambios acelerados. Recordemos que en los últimos cincuenta años el planeta ha experimentado unos cambios exponenciales, en comparación con épocas pasadas. La Escuela del siglo XXI debe dar respuesta a todo esto.

Podemos enmarcar el movimiento de contenidos transversales en la obra de Rafael Yus Ramos en su libro “Hacia una educación global desde la transversalidad” (1997).

El objetivo es que sepamos -y nuestro alumnado sepa- vivir en sociedad y que lo hagamos de la mejor forma posible. Esto no puede darse si no tenemos previamente ilusión y no aprendemos a vivir en felicidad –siendo la felicidad relativa, por supuesto-. Por esto mismo, González Lucini (1993) establece tres objetivos básicos en los que deben contextualizarse todos los ejes transversales:

Poniendo el ojo en la Educación Primaria, debemos tener en cuenta la ilusión que tenga el alumnado: que tenga ilusión por vivir, por jugar, por aprender, que conozca todos sus derechos y deberes; que aprenda a vivir en felicidad, en armonía, que desarrolle su autoconcepto (quién es) y autoestima (cómo le ven los demás y cómo se siente por ser quién es) y sea feliz consigo mismo/a; que aprenda a vivir en sociedad, de forma humana y solidaria. Estos tres objetivos deben vertebrar los contenidos transversales de Educación Primaria:

Recordemos que los contenidos transversales están prescritos (aunque no definidos como tal) en el artículo 10 del Real Decreto 126/2014, de 28 de febrero, por el que se establece el currículo básico de la Educación Primaria, para enseñar al alumnado a manejarse en el mundo que le rodea, que aprenda a respetar a los demás, que conozca hábitos de salud, consumo; que conozca la igualdad entre hombres y mujeres; evitar comentarios o conductas racistas o sexistas, ser cívicos y estar implicados con nuestra sociedad; estar interesado/a por otras culturas y otros pueblos que han coexistido con nosotros a lo largo del tiempo, etcétera.

Los contenidos transversales dan respuesta a un mundo cambiante, a una sociedad en constante transformación, a una realidad social que no tiene sentido sin la propia educación. De esta forma, el alumnado como futura ciudadanía, debe valorar la relación entre sus derechos y deberes, sus acciones y resultados y consecuencias, y sobre todo que aprendan a tener autonomía en el conjunto de acciones y decisiones que puedan llegar a tomar.

Esta idiosincrasia está en completa sinergia con los cuatro aprendizajes fundamentales para la educación del siglo XXI, que se disponen en: conocer, hacer, vivir juntos y ser. Los contenidos transversales deben estar presentes en cada uno de ellos, formando un entramado que solo tiene sentido en conjunto:

¿Por qué es importante educar en contenidos transversales?

De la misma forma que es importante educar en Matemáticas, en Lengua, en Ciencias y en Arte, lo es en valores y espíritu moral y cívico. Nuestros alumnos y alumnas serán, dentro de muy poco, ciudadanos de este mundo. Deben estar preparados para obrar en consecuencia, tener asumidos roles y responsabilidades, disfrutar de derechos fundamentales y sobre todo ser conscientes de todo lo que hacen. Esta autonomía no podemos enseñarla y educarla desde el aula sin la ayuda de objetivos previamente marcados y conectados con los aprendizajes fundamentales del siglo XXI y con lo que nos establece el Real Decreto 126/2014 y el Decreto 97/2015, de 3 de marzo, que le da sentido en Andalucía.

Autor: Diego Jesús Jiménez

Docente de Educación Primaria. Entre Marbella y Granada.

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